La Virgen de la Tosquera es una película argentina de terror, drama y fantasía dirigida por Laura Casabé y protagonizada por Dolores Oliverio, Candela Flores e Isabel Bracamonte. Ambientada en el conurbano bonaerense durante el verano de 2001, la cinta adapta dos relatos de Mariana Enríquez y sigue a un grupo de adolescentes cuyo deseo, celos y frustración derivan en una espiral de brujería y violencia.
La película, presentada en el 41° Festival de Mar del Plata, de Laura Casabé combina el coming of age con el horror psicológico y el folclore oscuro. Su protagonista, Natalia, atraviesa un despertar sexual y emocional en un entorno marcado por la precariedad, la violencia cotidiana y la sensación de que el mundo está al borde del colapso.
Adolescencia y deseo en La Virgen de la Tosquera
En La Virgen de la Tosquera, Natalia (Dolores Oliverio), Mariela (Candela Flores) y Josefina (Isabel Bracamonte) son tres amigas recién egresadas de la secundaria que comparten una obsesión: Diego (Agustín Sosa), su amigo de la infancia. La llegada de Silvia (Fernanda Echevarría), una mujer mayor, más viajada y aparentemente más libre, desestabiliza al grupo y despierta en Natalia una rivalidad cada vez más intensa.

Para recuperar a Diego, Natalia recurre a su abuela Rita (Luisa Merelas), quien la introduce en prácticas de hechicería y magia negra. Sin embargo, el conjuro no funciona como ella espera: en lugar de controlar el deseo ajeno, desata fuerzas internas y perturbadoras dentro de la protagonista.
Terror y crisis en la película
La película de Laura Casabé se desarrolla en un suburbio precario de Buenos Aires, en plena crisis social y económica de fines de 2001. El calor agobiante, los apagones, la humedad, la violencia cotidiana y el abandono funcionan como parte esencial de la atmósfera: el terror no proviene solo de lo sobrenatural, sino también de un entorno que parece estar al borde del colapso.

En la cinta, la cámara privilegia los cuerpos, los espacios claustrofóbicos y los detalles incómodos de la vida suburbana. Esta decisión estética genera una sensación constante de opresión, frustración y peligro latente, donde lo fantástico convive con una realidad social cruda.
Crítica al machismo en La Virgen de la Tosquera
La Virgen de la Tosquera puede leerse como una exploración feroz del deseo femenino en un mundo hostil. Natalia no es presentada como una víctima pasiva: es un personaje contradictorio, posesivo y, en ocasiones, cruel, cuya ira surge de la falta de control sobre su vida, su cuerpo y sus afectos.

La figura de Silvia también resulta clave en la película. Representa una autonomía y una experiencia del mundo que las adolescentes aún no pueden alcanzar, pero su presencia despierta envidia, competencia y violencia entre las amigas. Así, el filme muestra cómo el patriarcado y la precariedad convierten la amistad femenina en un terreno de rivalidad, en lugar de un espacio de contención.
Lo que nos dejó La Virgen de la Tosquera
La Virgen de la Tosquera es una película inquietante que mezcla realismo social, terror adolescente y fantasía oscura. Su mayor acierto está en retratar la intensidad emocional de la adolescencia: el deseo, los celos, la vergüenza, la ira y la necesidad de escapar de un entorno que parece no ofrecer salida.

La actuación de Dolores Oliverio es una de las revelaciones de la cinta en el festival: sostiene con convicción a una protagonista difícil de amar, pero imposible de ignorar. La película de Laura Casabé no busca asustar con sustos fáciles; prefiere instalar un malestar persistente, donde lo sobrenatural aparece como una extensión de la violencia social y emocional que ya habita el mundo de sus personajes.
