El polifacético Kiyoshi Kurosawa dirigió esta película sobre un revendedor de artículos en internet que se ve envuelto en un espiral de violencia. Ya disponible en Mubi.
¿Qué pasa si combinamos drama, tiros y venta de artículos en línea? Obtenemos la última película del siempre peculiar director nipón Kiyoshi Kurosawa (que no tiene ningún parentesco con el bien conocido Akira). “Cloud” es su último film, que de una forma muy original, nos habla sobre el negocio indecoroso de la reventa online de productos.
Entre la cotidianeidad y la virtualidad
La historia trata sobre Ryosuke Yoshii (Masaki Suda), un jóven hábil para los negocios que trabaja en una fábrica textil de Tokyo. Si bien se gana su sueldo allí, se pasa el resto del tiempo monitoreando sitios de e-commerce en busca de ofertas al mayorista. Luego, revende esos mismos productos a cifras infladísimas. De esa forma logra ganar dinero extra que planea utilizar para futuros emprendimientos, siempre con el horizonte claro: hacer más plata, contratar empleadores que lo ayuden a encontrar precios baratos y seguir expandiéndose en esta actividad.
Tal es la compenetración en este mundo virtual por parte de Ryosuke que no parece dedicar mucho de su tiempo a su novia Akiko (Kotone Furukawa). Tampoco le hace caso a su jefe (Yoshiyoshi Arakawa), que lo tiene en alto estima y planea ascenderlo, propuesta que Ryosuke rechaza. En cambio, planifica seguir realizando compras y revender bajo un seudónimo. Al tiempo, decide dar el siguiente paso y mudarse con Akiko a un lugar tranquilo y alejado de la ciudad con mucho espacio para almacenar sus productos. Allí, además, contrata a un asistente llamado Sano (Daiken Okudaira). Todo parece marchar bien, pero la suerte tiene para esta empresa otros planes.

Paranoia, violencia y doxxeo
Si algo hace muy bien el contemporáneo Kurosawa en “Cloud”, es mostrarnos la cotidianeidad de personas en busca de nuevas oportunidades comerciales y laborales. Los protagonistas son personas comunes, aunque no logremos empatizar del todo con ellos por sus intereses meramente lucrativos. Pronto, el mundo de Ryosuke se ve afectado por lo extraño y desconocido: golpes en la puerta a medianoche, piedrazos en la ventana, comentarios amenazantes en internet. Entramos en el terreno del thriller, donde Kurosawa se mueve con habilidad.
El extrañamiento se da primero geográficamente a través de la mudanza a un barrio periférico donde los nuevos vecinos capitalinos no son bienvenidos. Y, en segundo lugar, a través de la virtualidad en la que se desarrollan las actividades del protagonista y sus clientes. Ryosuke pronto descubrirá que en esa nube virtual (a la que parece referirse el título, y que está siempre a punto de estallar en una tormenta eléctrica) se juntan personas en grupos destinados a desenmascarar la identidad del revendedor que los ha estafado con artículos de imitación. La hoy común práctica del doxing comienza a trocar la tranquilidad doméstica de Ryosuke

“Cloud” es un ejercicio de género sumamente interesante que nos plantea problemáticas en torno a la deshumanización del capitalismo digital tardío. Su protagonista decide “ser su propio jefe” y dejar de lado su trabajo en una empresa capitalista tradicional. Sus haters, se la pasan el día canalizando su ira de la forma equivocada. Nadie parece tener una conexión real con el mundo que los rodea. Pasar demasiado tiempo en la nube digital desencadena finalmente un espiral de violencia absurda del que nadie parece ser realmente consciente.
